Cuidados:
Luz indirecta brillante:
La Phalaenopsis necesita buena luz suave para florecer con regularidad. Colócala en un espacio luminoso sin sol directo, ya que sus hojas pueden quemarse fácilmente. Con la cantidad de luz adecuada, sus varas florales serán más fuertes y darán más flores.
Riego moderado y preciso:
Regar cuando las raíces pasen de verde a un tono grisáceo y el sustrato esté casi seco. Normalmente se riega cada 7–10 días, ajustando según la temperatura del hogar. Evita dejar agua acumulada en la base o en la corona de la planta para prevenir pudriciones.
Humedad media:
Agradece una humedad del 50–70%. Puedes pulverizar ligeramente alrededor (sin mojar las flores) o colocar la maceta sobre un plato con guijarros húmedos. Una buena humedad ayuda a que las flores duren más tiempo y a que las hojas se mantengan tersas.
Necesita un sustrato muy aireado, normalmente de corteza de pino, para que las raíces respiren. Tras la floración, puedes cortar la vara por encima del segundo nudo para intentar una nueva floración, o dejar que la planta desarrolle una vara completamente nueva. Con buenos cuidados, la Phalaenopsis puede florecer varias veces al año.