Cuidados:
Luz indirecta brillante:
El Anthurium veitchii necesita mucha luz suave para desarrollar sus hojas largas, rugosas y con ese efecto acanalado tan espectacular. Evita siempre el sol directo, porque puede quemar el follaje. Con buena luz, las hojas nuevas crecerán cada vez más grandes y marcadas.
Riego regular y controlado:
Regar cuando los primeros 2–3 cm del sustrato estén secos. Suele necesitar riegos cada 5–7 días en épocas cálidas, reduciendo en invierno. Es importante mantener un punto de humedad constante sin encharcar, ya que sus raíces gruesas pueden resentirse con el exceso de agua.
Humedad alta:
Es un Anthurium muy tropical, así que agradece una humedad del 70–90%. Pulverizar, usar humidificador o colocarlo en una vitrina es ideal. Cuanta más humedad, más grandes y texturizadas serán sus hojas, manteniendo ese look de “armadura” tan característico.
Necesita un sustrato aireado y drenante, pensado para aroides: corteza de pino, fibra de coco, perlita y un poco de sphagnum. Sus raíces epífitas necesitan mucho aire para crecer bien. Con el tiempo y los cuidados adecuados, puede producir hojas enormes que cuelgan como auténticas piezas escultóricas.